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Sebastián Escudero

Desde hace varios meses Sebastián Escudero viene grabando su nuevo Cd «Sé que triunfarás», el sexto trabajo en su carrera como músico católico. Es el mayor desafío ministerial de su vida, no sólo por el costo económico sino también por el esfuerzo de tiempo y trabajo que esta producción implica. Esta vez la producción está a cargo de DEL SOL producciones, la productora católica más importante de su ciudad, a cargo de Martín Duarte, cantante y líder de Metanoia. Con los arreglos a cargo de Marco Cordero y de Martín Duarte, el nuevo trabajo musical de Sebastián intentará entrar en el mercado internacional americano, noerteamericano y europeo con canciones de estilo balada, con una alta profesionalidad que mezclará distintos ritmos que van desde el pop al flamenco latino, al estilo Sin Banderas, Marc Anthony o Diego Torres. En la producción estarán participando musicos profesionales de su ciudad y de su país como Kiki Troia con quien cantará una nueva versión de «Si te atreves a creerle».
Se calcula que el Cd saldrá a la venta en noviembre para Argentina y en diciembre para el resto del mundo; y la gira de presentación será durante todo el año 2010, comenzando, Dios mediante, en Nueva York en enero.
Puedes reservar desde ya tu Cd enviandonos un mail al correo sebaescudero3@hotmail.com, o para reservar una fecha de presentación del mismo en tu parroquia.
Y además puedes escuchar algunos adelantos en www.sebastianescudero.com.

Martín Duarte

La primer producción de Anunciar en el área de proyectos fue la publicación del primer disco de Martin Duarte, músico y compositor cristiano que ya había desandado los caminos de la música cristiana con su grupo Metanoia.

Este disco se llama Ofrenda y gracias a la providencia de Dios ya esta recorriendo latinoamérica. Puedes escuchar algunos de sus temas en su sitio web.

Para contrataciones y compra de discos puedes comunicarte con nosotros desde aquí.

JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES «Silencio y palabra: camino de evangelización».

Ciudad del Vaticano, 24 de enero 2012 (PCCS).- El Mensaje del Papa Benedicto XVI para la 46a Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, con el título «Silencio y Palabra: camino de evangelización», ha sido hecho público este 24 de enero, con motivo de la fiesta de san Francisco de Sales. Ofrecemos a continuación este mensaje que ha publicado el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales.

Queridos hermanos y hermanas

Al acercarse la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales de 2012, deseo compartir con vosotros algunas reflexiones sobre un aspecto del proceso humano de la comunicación que, siendo muy importante, a veces se olvida y hoy es particularmente necesario recordar. Se trata de la relación entre el silencio y la palabra: dos momentos de la comunicación que deben equilibrarse, alternarse e integrarse para obtener un auténtico diálogo y una profunda cercanía entre las personas. Cuando palabra y silencio se excluyen mutuamente, la comunicación se deteriora, ya sea porque provoca un cierto aturdimiento o porque, por el contrario, crea un clima de frialdad; sin embargo, cuando se integran recíprocamente, la comunicación adquiere valor y significado.

El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido. En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos. Callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; y a nosotros no permanecer aferrados sólo a nuestras palabras o ideas, sin una oportuna ponderación. Se abre así un espacio de escucha recíproca y se hace posible una relación humana más plena. En el silencio, por ejemplo, se acogen los momentos más auténticos de la comunicación entre los que se aman: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo como signos que manifiestan la persona. En el silencio hablan la alegría, las preocupaciones, el sufrimiento, que precisamente en él encuentran una forma de expresión particularmente intensa. Del silencio, por tanto, brota una comunicación más exigente todavía, que evoca la sensibilidad y la capacidad de escucha que a menudo desvela la medida y la naturaleza de las relaciones. Allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial. Una profunda reflexión nos ayuda a descubrir la relación existente entre situaciones que a primera vista parecen desconectadas entre sí, a valorar y analizar los mensajes; esto hace que se puedan compartir opiniones sopesadas y pertinentes, originando un auténtico conocimiento compartido. Por esto, es necesario crear un ambiente propicio, casi una especie de «ecosistema» que sepa equilibrar silencio, palabra, imágenes y sonidos.

Gran parte de la dinámica actual de la comunicación está orientada por preguntas en busca de respuestas. Los motores de búsqueda y las redes sociales son el punto de partida en la comunicación para muchas personas que buscan consejos, sugerencias, informaciones y respuestas. En nuestros días, la Red se está transformando cada vez más en el lugar de las preguntas y de las respuestas; más aún, a menudo el hombre contemporáneo es bombardeado por respuestas a interrogantes que nunca se ha planteado, y a necesidades que no siente. El silencio es precioso para favorecer el necesario discernimiento entre los numerosos estímulos y respuestas que recibimos, para reconocer e identificar asimismo las preguntas verdaderamente importantes. Sin embargo, en el complejo y variado mundo de la comunicación emerge la preocupación de muchos hacia las preguntas últimas de la existencia humana: ¿quién soy yo?, ¿qué puedo saber?, ¿qué debo hacer?, ¿qué puedo esperar? Es importante acoger a las personas que se formulan estas preguntas, abriendo la posibilidad de un diálogo profundo, hecho de palabras, de intercambio, pero también de una invitación a la reflexión y al silencio que, a veces, puede ser más elocuente que una respuesta apresurada y que permite a quien se interroga entrar en lo más recóndito de sí mismo y abrirse al camino de respuesta que Dios ha escrito en el corazón humano.

En realidad, este incesante flujo de preguntas manifiesta la inquietud del ser humano siempre en búsqueda de verdades, pequeñas o grandes, que den sentido y esperanza a la existencia. El hombre no puede quedar satisfecho con un sencillo y tolerante intercambio de opiniones escépticas y de experiencias de vida: todos buscamos la verdad y compartimos este profundo anhelo, sobre todo en nuestro tiempo en el que «cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales» (Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2011)

Hay que considerar con interés los diversos sitios, aplicaciones y redes sociales que pueden ayudar al hombre de hoy a vivir momentos de reflexión y de auténtica interrogación, pero también a encontrar espacios de silencio, ocasiones de oración, meditación y de compartir la Palabra de Dios. En la esencialidad de breves mensajes, a menudo no más extensos que un versículo bíblico, se pueden formular pensamientos profundos, si cada uno no descuida el cultivo de su propia interioridad. No sorprende que en las distintas tradiciones religiosas, la soledad y el silencio sean espacios privilegiados para ayudar a las personas a reencontrarse consigo mismas y con la Verdad que da sentido a todas las cosas. El Dios de la revelación bíblica habla también sin palabras: «Como pone de manifiesto la cruz de Cristo, Dios habla por medio de su silencio. El silencio de Dios, la experiencia de la lejanía del Omnipotente y Padre, es una etapa decisiva en el camino terreno del Hijo de Dios, Palabra encarnada… El silencio de Dios prolonga sus palabras precedentes. En esos momentos de oscuridad, habla en el misterio de su silencio» (Exhort. ap. Verbum Domini, 21). En el silencio de la cruz habla la elocuencia del amor de Dios vivido hasta el don supremo. Después de la muerte de Cristo, la tierra permanece en silencio y en el Sábado Santo, cuando «el Rey está durmiendo y el Dios hecho hombre despierta a los que dormían desde hace siglos» (Oficio de Lecturas del Sábado Santo), resuena la voz de Dios colmada de amor por la humanidad.

Si Dios habla al hombre también en el silencio, el hombre igualmente descubre en el silencio la posibilidad de hablar con Dios y de Dios. «Necesitamos el silencio que se transforma en contemplación, que nos hace entrar en el silencio de Dios y así nos permite llegar al punto donde nace la Palabra, la Palabra redentora» (Homilía durante la misa con los miembros de la Comisión Teológica Internacional, 6 de octubre 2006). Al hablar de la grandeza de Dios, nuestro lenguaje resulta siempre inadecuado y así se abre el espacio para la contemplación silenciosa. De esta contemplación nace con toda su fuerza interior la urgencia de la misión, la necesidad imperiosa de «comunicar aquello que hemos visto y oído», para que todos estemos en comunión con Dios (cf. 1 Jn 1,3). La contemplación silenciosa nos sumerge en la fuente del Amor, que nos conduce hacia nuestro prójimo, para sentir su dolor y ofrecer la luz de Cristo, su Mensaje de vida, su don de amor total que salva.

En la contemplación silenciosa emerge asimismo, todavía más fuerte, aquella Palabra eterna por medio de la cual se hizo el mundo, y se percibe aquel designio de salvación que Dios realiza a través de palabras y gestos en toda la historia de la humanidad. Como recuerda el Concilio Vaticano II, la Revelación divina se lleva a cabo con » hechos y palabras intrínsecamente conexos entre sí, de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas» (Dei Verbum, 2). Y este plan de salvación culmina en la persona de Jesús de Nazaret, mediador y plenitud de toda la Revelación. Él nos hizo conocer el verdadero Rostro de Dios Padre y con su Cruz y Resurrección nos hizo pasar de la esclavitud del pecado y de la muerte a la libertad de los hijos de Dios. La pregunta fundamental sobre el sentido del hombre encuentra en el Misterio de Cristo la respuesta capaz de dar paz a la inquietud del corazón humano. Es de este Misterio de donde nace la misión de la Iglesia, y es este Misterio el que impulsa a los cristianos a ser mensajeros de esperanza y de salvación, testigos de aquel amor que promueve la dignidad del hombre y que construye la justicia y la paz.

Palabra y silencio. Aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización: silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo. A María, cuyo silencio «escucha y hace florecer la Palabra» (Oración para el ágora de los jóvenes italianos en Loreto, 1-2 de septiembre 2007), confío toda la obra de evangelización que la Iglesia realiza a través de los medios de comunicación social.

Vaticano, 24 de enero 2012

 

Fuente: http://www.signis.net/article.php3?id_article=4951

ZENIT Argentina: Ofrecer un turismo alternativo centrado en valores

Celebrado el Tercer Encuentro Nacional de Pastoral del Turismo

 

 

BUENOS AIRES, lunes 7 de junio de 2010 (ZENIT.org).- Se celebró en Buenos Aires, Argentina, del 19 al 21 de mayo, el Tercer Encuentro Nacional de Pastoral del Turismo, promovido por el Secretariado Nacional de la Pastoral del Turismo (SENAPAT), de la Comisión Episcopal para las Migraciones y el Turismo, con el tema “Los jóvenes y el turismo”.

Presidido por monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús y presidente de la Comisión Episcopal para las Migraciones y el Turismo, en el encuentro participaron unas cincuenta personas, entre delegados diocesanos de la pastoral del turismo, sacerdotes, religiosos y laicos relacionados con la actividad turística, tanto del sector público como del privado, procedentes de distintas provincias de Argentina.

Además se hicieron presentes algunos funcionarios de la Secretaría de Turismo nacional, de universidades (católicas y estatales), de la Cámara de Diputados de la Nación, de diversas asociaciones del mundo del turismo, y tres representantes de la Pastoral de Turismo Religioso de la Conferencia Episcopal de Brasil, informa a ZENIT monseñor Rubén Frassia.

Se proponían, entre otras cosas –añade–, “analizar el camino comenzado en los dos encuentros anteriores, e intercambiar experiencias con el fin de ampliar el diálogo y descubrir criterios pastorales comunes, respetando el carácter específico de cada provincia, en un país rico en culturas, tradiciones y atractivos turísticos”.

La reunión comenzó con una invocación de monseñor Frassia y con la lectura de numerosos mensajes de apoyo y adhesión, entre ellos, los del secretario del Pontificio Consejo para los Migrantes y los Itinerantes del Vaticano, monseñor Agostino Marchetto, y del embajador argentino ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero.

En la inauguración, Marcela Villares, del SENAPAT, presentó los temas, y habló de las implicaciones del turismo en la vida de los jóvenes. Siguió la intervención de Arturo Clariá, psicólogo, sobre “Los jóvenes y el tiempo libre”. El primer día finalizó con varias reuniones por regiones pastorales, seguidas por una plenaria en la que se subrayaron las luces y las sombras de la realidad nacional.

El segundo día, Bettina González, titular de la empresa Boomerang Viajes, se refirió a la complejidad que afrontan las agencias de viajes al ofrecer paquetes turísticos a los jóvenes en viajes de estudio y egresados, y subrayó las ofertas de turismo solidario, hacia las que los jóvenes son particularmente sensibles. Al referirse a los viajes de egresados, lamentó que “hoy la droga, la violencia, el sexo desenfrenado se han hecho presentes en esta actividad”, a lo que se le suman los coordinadores “que muchas veces son adolescentes con mayoría de edad, a veces con un par de años más que los propios estudiantes”. Por otro lado, “algunas agencias animan irresponsablemente este tipo de actividades con la incapacidad del Estado de resolver que hoy se ha transformado en un imperativo para los jóvenes que terminan la secundaria”.

En la segunda intervención de la jornada, Carla Sarniotti, del equipo de conducción de la Mariápolis Lía del Movimiento de los Focolares, habló sobre la riqueza de la acogida de los jóvenes en su ambiente como expresión propia del carisma de la unidad, y así involucrarlos en la vivencia y la construcción de la ciudadela compuesta por diversas realidades y diversas naciones.

Oscar Bustos, de la Dirección Nacional de Gestión de Calidad Turística de la Secretaría de Turismo nacional, habló sobre la legislación y el marco legal propios del turismo con jóvenes.

Siguieron dos reuniones simultáneas en las que se intercambiaron experiencias e inquietudes acerca de dos temas de interés: vinculación de los sectores públicos y privados en el turismo, y educación y turismo.

En la tarde, las ponencias fueron: “Los Jóvenes a la luz de la Iglesia: Retos y desafíos de los jóvenes hoy”, a cargo de Mercedes Baxlos, integrante de la Comisión Nacional de Pastoral de la Juventud, y “Perspectivas para un turismo con jóvenes”, por fray Manuel Martínez, OP, de SENAPAT y delegado de la Archidiócesis de San Juan.

La tercera jornada se dedicó a la prevención de la explotación de niños y jóvenes en el turismo, por Susana Cafaro, de la Secretaría de Turismo nacional, quien presentó el Proyecto Código de Conducta para la protección de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes en Viajes y Turismo, al que se adhirió la Pastoral del Turismo.

Se escucharon las exposiciones de miembros de la Agencia Religio, de la Asociación Católica Anunciar, de Córdoba, fundada por miembros del Movimiento de la Palabra, y el padre Carlos Alberto Chiquín, secretario ejecutivo de la recién conformada Pastoral de Turismo Religioso de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil.

Por último, los participantes en el Tercer Encuentro Nacional de Pastoral del Turismo elaboraron una declaración final. En la misma, constatan “lo valioso que es educar a nuestros jóvenes, en un turismo sano y solidario, con vacaciones que los humanicen, así como un tiempo libre que los haga crecer en fraternidad”.

Por ello, se comprometen a: crear un directorio de quiénes conforman la pastoral del turismo; ofrecer propuestas de turismo alternativo para jóvenes, centrado en valores y actitudes que dignifiquen al hombre; transmitir experiencias concretas a través de Internet; organizar una actividad de turismo para jóvenes para la Región del noroeste argentino; agregar actividades solidarias en los viajes de estudio y de graduación;  evangelizar promoviendo especialmente los derechos humanos en el mundo del turismo.

Así mismo, acuerdan “animar un turismo para jóvenes que los humanice, gracias al cual ellos sean protagonistas de su propia historia valorando su entusiasmo y sus ganas de servir llevándolos a una madurez humana y cristiana”.

Y concluyen expresando su esperanza en “que el turismo nos ayude a redescubrir los beneficios que brotan de esta inestimable experiencia de contacto con la creación e impulse a cada uno de sus protagonistas, turistas, empresas y comunidades receptoras, al respeto del hábitat natural y de las culturas locales”.

 

Fuente: http://www.zenit.org/article-35654?l=spanish

Consejo Episcopal Latinoamericano

http://www.celam.org

Su origen está en la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Río de Janeiro realizada entre el 25 de julio al 4 de agosto de 1955. Tras la cual se hace el pedido al Papa Pío XII en 1955 para la constitución del CELAM, siendo aceptado dicha sugerencia. Si bien desde Concilio Plenario de América Latina celebrado en Roma en 1899 se sugiere y se realizan reuniones periódicamente de las diócesis de cada nación, no existía un convocatoria en pleno de los obispos de Latinoamérica.Cada 4 años se realiza una asamblea ordinaria a la cual asisten los presidentes de las conferencias episcopales nacionales, la cual define las tareas pastorales y la elección de autoridades.